Alternativa a los graneles: Nuevos planteamientos para aumentar la venta de aceite de oliva

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España es el principal productor de aceite de oliva del mundo, y en las zonas productoras especialmente si la campaña viene con una fuerte cosecha, surge el fantasma de los excedentes y las dudas de cómo y a quién vender todo ese aceite de oliva.

 

Durante décadas la producción española se ha vendido a granel a las grandes marcas envasadoras, principalmente de Italia. Las cooperativas y almazaras sólo se preocupaban de cómo quitarse rápidamente de encima esos grandes volúmenes de aceites vírgenes sin saber que los que comercializaban a nivel de detallista eran los que conseguían la mayor parte de la ganancia. Ahora parece que se está cambiando de estrategia comercial, y según se empiezan a valorar los AOVE se sabe que hay que acercarlos al consumidor final, con un envase adecuado y una política de distribución y comercialización digna de este magnífico producto.

Este cambio de tendencia ya se observa en muchas de las tradicionales almazaras, que hasta hace poco no se preocupaban más que de poder liquidar unos mínimos a sus socios por su cosecha. También está cambiando el agricultor, quién es consciente de la falta de rentabilidad de un cultivo muy manual, donde muchas parcelas rayan la marginalidad al ser olivares de montaña o muy tradicionales. Es cierto que por muchos años el olivar ha sido sostenido con ayudas europeas, las mismas que no han dejado de modificar y cada día cuestan más de conseguir. Cuando se trabajaba por debajo de costes varios años, la duda surge sobre si seguir cultivando o abandonar la explotación, pero en unos momentos como estos, donde encontrar trabajos alternativos no es tan fácil, de alguna manera también se incentiva a quien quiera quedar en el campo a profesionalizarse.

Profesionalizarse significa formarse, y mentalizarse que la clave está en obtener un producto de gran calidad, con toda la seguridad que exige hoy el mercado. Y también en saber que hay que producir lo que los consumidores quieren tomar, y no confiar en que compren lo que hemos producido sin saber de esos gustos.

Ya poca gente duda que hay que vender menos a granel y más de forma directa al consumidor final o en su defecto a las cadenas detallistas (tiendas, supermercados, etc.) o a la hostelería.

Respecto el mercado nacional, la demanda parece no ampliarse al ritmo que queremos. Aún existe poca información en el consumidor de pie quien la mayoría de las veces no distingue aceites vírgenes extras de otros que son refinados, y la variable que más determina el consumo es el precio. Es por ello que en los distintos foros olivareros el reto que se marca a las almazaras es que sean capaz de vender fuera de España, es decir, que busquen las vías para llevar fuera de nuestras fronteras todos esos AOVE que estamos produciendo, con la certeza de que si los extranjeros no sabrán valorar mejor que los españoles la calidad de los mismos, sí tienen más poder adquisitivo para pagar más por ellos.

 

Además de exportar algunos planteamientos que pueden ayudar a las zonas productoras a vender más y mejor sus AOVE son:

  • La olivicultura es cada vez más amplia en sus conceptos y formas de llegar a la sociedad. Defender el patrimonio oleícola de una zona, sus árboles monumentales, las variedades minoritarias pero autóctonas, o impulsar el oleoturismo son un complemento excepcional a la producción convencional. Si una zona con olivar apuesta por este tipo de ofertas gastronómicas y turísticas con seguridad conseguirá vender más.
  • Elaborar vírgenes monovarietales así como coupages de calidad, ya que empieza a haber cada vez más gente que los reconoce y valora. Además el apostar por lo singular de cada zona es la mejor manera de diferenciarse.
  • Los distintos sellos de calidad como los de producto ecológico, Denominación de Origen, etc., son también un valor añadido y una marca que el público identifica y les genera confianza.
  • Apostar por vender en el canal HORECA, es decir a la restauración, con envases no rellenables, cómodos y atractivos para su uso en hostelería.
  • Seguir accediendo al público masivo a través de supermercados y tiendas, aunque sea usando marcas blancas, que siempre pueden ser una salida a la producción más masiva.

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