Entender la PAC a través de su historia (II): Desde la Reforma de 1992 a la actualidad

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Tras una primera etapa donde primaron los objetivos productivistas y las ayudas directas, la PAC ha ido sufriendo una serie de reformas en las que sus objetivos se han ido incrementando, transformándose con ello en una política cada vez más ambientalista.

 

Si en un post anterior esbozamos los orígenes de la PAC y sus primeros pasos y ajustes, habría que resaltar la Reforma de 1992, por su relevancia. En ella se propuso sustituir la protección vía precio (no olvidemos que había unos precios mínimos garantizados que fomentaban el aumento de las producciones y los excedentes), por un sistema de ayudas directas a la persona agricultora, a la vez que se tomaron diversas medidas relacionadas con los mecanismos de los mercados.

 

Fue un momento en el que se pusieron límites a la producción mediante la fijación de cuotas. También se introdujeron medidas de acompañamiento (como ayudas por retirada de tierras) y otro tipo de programas: los agroambientales. En esta época la sociedad ya se iba preocupando cada vez más por el desarrollo sostenible de la agricultura, y por su relación con el medio ambiente.

 

Es en esta Reforma de 1992, se hizo hincapié por primera vez, en que había que  llegar a una agricultura respetuosa con el medio ambiente. También se decía que los agricultores debían prestar cada vez más atención a los mercados, y aunque seguían  recibiendo ayudas directas a la renta, ya se motivaba a responder en mayor medida a las nuevas demandas de la ciudadanía.

 

La siguiente gran reforma vino en 1999, de la mano de la Agenda 2000, en la que se profundizaron los aspectos iniciados en la reforma de 1992. La Agenda 2000 redujo aún más los precios de diversos productos agrícolas y se compensó solo parcialmente esta bajada con “pagos acoplados” (ayudas por superficie cultivada o por cabeza de ganado).

 

En la Agenda 2000 el presupuesto agrario se repartía entre dos pilares que ya empezaban a quedar muy marcados:

  • El primer pilar se refiere a la política de precios, mercados y de apoyo a la renta. Incluye los pagos directos, y tiene como objetivo ayudar a mantener a los productores agrarios.
  • En el segundo pilar, en el que se centran las políticas ambientales y de desarrollo rural, ayudándose así a otros servicios que la agricultura proporciona a la sociedad.

Realmente es con esta reforma cuando se empiezan a popularizar los conceptos de zona desfavorecida, pagos agroambientales (ecocondicionalidad), o la multifuncionalidad de la agricultura.

 

En 2003 se produjo otra reforma de gran calado. La nueva PAC se centra en el consumo y los contribuyentes: se puede mantener el derecho a las ayudas siempre que se produzca lo que demandan los mercados. Así, las subvenciones ahora denominadas “ayudas desacopladas” se abonan independientemente del volumen y tipo de producción. El pago único proporciona una ayuda estable a las explotaciones para evitar que sean abandonadas, pero a la par se van vinculando las ayudas al compromiso de respetar el medio ambiente, la seguridad alimentaria u otras normas sobre bienestar animal. Por lo tanto desde 2003, se acentúa el carácter medioambientalista de la política agraria, y va ganando importancia el segundo pilar.

 

En el periodo 2004-2007 la PAC se abre al mundo. Por esta fecha la UE se convierte en el principal importador de productos agrícolas, mayoritariamente de países en desarrollo, con los que la UE adquiere ciertos compromisos.

 

En todo momento el desarrollo rural va incrementando su relevancia. La UE busca la diversificación de las actividades en el entorno rural, proteger el medio ambiente y los hábitats naturales, favorecer unas prácticas agrícolas sostenibles a la vez que eficientes, y fomentar la innovación y las nuevas tecnologías. La política de desarrollo rural se ejecuta mediante programas regionales o nacionales, es decir, son siempre cofinanciados por los diferentes países.

 

Al principio de 2009 se adopta un paquete legislativo que se denominó “chequeo médico de la PAC” con el que se consolida el “desacoplamiento” (o ruptura entre el concepto de ayuda y producción), lo que fuerza a los agricultores a orientar aún más sus producciones en función de la demanda de los mercados. Cada vez hay más reticencias en mantener ayudas que distorsionen el comercio internacional, lo que supone en la práctica una clara liberalización de la agricultura europea, por lo que lo previsible es que queden en activo sólo las explotaciones más rentables por sí mismas.

 

Periodo 2014-2020, una nueva PAC enmarcada en la estrategia europea denominada Horizonte 2020, y por lo tanto, se abordan retos de carácter económico, ambientales y territoriales de forma conjunta. En ella se tiene intención de mantener el presupuesto del primer pilar, y por lo tanto que haya unas ayudas directas a todos las personas agricultoras en activo, siempre que cumplan unos requisitos mínimos (de superficie cultivada y porcentaje de la renta familiar que procede de la agricultura). Pero en general, las ayudas directas ahora se supeditan cada vez más a conceptos como el “pago verde”, y otras limitaciones específicas, como ser joven agricultor/a, etc.

 

Por lo tanto muchos son los cambios que ya se han dado y otros que aún se están ajustando, y que necesariamente tendremos que ir analizando sobre la marcha.

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