Los pueblos se llenan de actividad en Navidad

Es cierto que la Navidad hace renacer hasta los pueblecitos más pequeños. Volvemos a casa, y las aldeas y zonas recónditas recuperan parte de sus habitantes. La Navidad es una fiesta que invita a volver al campo, a la chimenea y al calor de tus orígenes.

Cuando se vive en una pequeña localidad, cualquier escusa, fiesta, ocasión, que invite a la gente (autóctona o foránea) a volver al pueblo, es algo que se vive con gran ilusión. Por unos días los pueblos se llenan de vida, de gente paseando por las calles, de pequeñas compras, de conversaciones… Esto cuando el nivel de despoblación de la mayoría de los municipios pequeños es tan elevado, tanto que muchos se quedan solos, o con sus vecinos más ancianos hasta que finalmente quedan abandonados, no es algo menor.

Con la dificultad de la población rural para seguir viviendo del campo, de la agricultura o la ganadería, surgen las dudas. Parece que sólo en las ciudades puede haber buenas posibilidades de educación, de sanidad, de ocio, de accesos y carreteras, de tecnología…Solo allí donde hay gente parece que se invierte para todo eso.

La pregunta sería: ¿Tienen los pueblos y su gente opciones de tener empleo y una calidad de vida que no le obligue a mudarse a las ciudades?

Es por ello que ver noticias como esta, nos permiten tener alguna esperanza. Muchos pequeños pueblos reactivan su economía potenciando lo que siempre hicieron bien, como hacer un buen turrón o unos mantecados estupendos. Otras veces son nuevos modelos de negocio, es decir sus habitantes inventan con creatividad otras maneras de sacar rentabilidad a lo que tienen… Seamos optimistas, pues!.

LINK: Noticia del periódico El País: De Estepa a Jijona: la próspera Navidad de los pueblos que viven del dulce

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