Utilidad de conocer los costes de producción de mi explotación

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Al calcular los costes de producción no sólo se deduce el nivel de ingresos que debe tener una explotación para ser viable, también informan sobre los aspectos mejorables en el proceso, es decir las actividades que más inciden en la rentabilidad.

 

Aunque el cálculo de los costes de producción debería ser algo rutinario y generalizado en todas las explotaciones agrícolas, no son muchas las empresas agrarias que llevan un registro diario de sus actividades que facilite el análisis de los mismos.

Habitualmente se anotan la compra de insumos y los pagos por ejemplo de mano de obra eventual, pero en el cómputo de los costes de producción hay muchos más conceptos a tener en cuenta.

 

Aunque se suelen confundir, lo primero que hay que aclarar es que no son lo mismo los costes contables que los costes reales, es decir aquellos obtenidos desde una perspectiva empresarial. Éstos últimos siempre complementan a la contabilidad financiera de la finca (o sea al balance contable, su cuenta de pérdidas y ganancias, etc.). La información que se obtiene con esta contabilidad, se deriva de ciertas normas mercantiles, y por ello se registran los denominados costes explícitos, derivados de desembolsos realizados en efectivo. Sin embargo, con el cálculo de los costes desde una expectativa económica, se introducen además costes implícitos, como son los costes de oportunidad, cuyo cómputo puede llegar a ser muy relevante.

 

La importancia de los costes radica en que son una parte fundamental del beneficio. El beneficio de una actividad agraria vendrá dado en función de sus ingresos (dependiente tanto del volumen de cosecha como de los precios percibidos por las producciones) a los que se restarán los costes. Por ello se dice que el objetivo de la empresa es intentar maximizar los ingresos a la vez que minimizar los costes. Hay muchos tipos de costes, pero sin duda los que más preocupan y afectan a los agricultores son los costes de producción.

 

Algunas utilidades de calcular los costes de producción con una orientación empresarial:

  • Una de las más interesantes es que se mostrarán la incidencia de cada uno de los insumos en el cómputo total. Dichos insumos se deberán de optimizar para no tener que comprometer la viabilidad de las explotaciones.
  • En el caso que se comercialicen directamente las producciones y aunque en la política de fijación de precios de venta una empresa debe tener más factores en cuenta (por ejemplo el precio medio de la competencia, o la disposición a pagar de sus clientes), una aproximación del PVP es fijar un valor mínimo para que se cubran los costes de producción.
  • Lo mismo ocurre a la hora de fijar posibles descuentos u ofertas en la liquidación de sus producciones: como mínimo se deben de recuperar los costes de producción.
  • Un ejemplo habitual donde se pone de manifiesto la necesidad de calcular los costes, es con los aperos y resto de la maquinaria agraria. Conocer sus costes (fijos y variables) en función del uso que se haga de la misma, informará si es más rentable tenerla en propiedad en la explotación o bien subcontratarla.

 

Generalmente a los agricultores se les insiste en que deben reducir sus costes de producción, como si de ellos se derivara el precio final que luego alcanzan los alimentos en los supermercados. Pero no hay que olvidar que, los continuos reajustes de los insumos es algo innato en la actividad agraria, y por otra parte que la componente realmente esencial para su renta son los precios a los que se les liquidan sus producciones.

Sí es cierto que a pie de campo, el agricultor tiene limitadas posibilidades de controlar y elevar sobre estos precios, mientras que siempre puede afinar su función de producción con la intención de rebajar al máximo sus costes.

 

Por último, otra importante razón para conocer y ajustar los costes de producción se deriva de los mercados globales con los que compiten habitualmente la mayoría de las producciones agrarias. Dado que la competencia directa suele venir generalmente de países que operan a costes menores, reducir los costes es solo cuestión de supervivencia.

 

En resumen:

Los agricultores deben seguir esforzándose en optimizar su producción, racionalizando las labores culturales, y controlando todos los aspectos que eleven los gastos y todo ello parte por conocer antes sus costes. No es sólo una estrategia para ahorrar algún dinero, también es una estrategia comercial ya que al adoptar y poder justificar unas buenas prácticas agrarias, se posicionan mejor que otras producciones menos respetuosas con el medio ambiente.

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